Los distintos tipos de tiradas de tarot

En otras partes de nuestro blog ya hemos hablado de la historia del tarot, cómo funciona y cómo extraerle todo el jugo a una consulta, así como de los varios mazos de cartas que pueden utilizarse. Hoy vamos a profundizar en los distintos tipos de tiradas de tarot que existen.

Antes de entrar en el meollo del asunto es necesario aclarar que cualquier tipo de tirada puede ser válida, y que la elección depende mucho del tarotista, pero también del tipo de pregunta que queramos plantear a las cartas. En todo caso, es recomendable dejarse guiar por la experiencia o la intuición del vidente que está atendiendo nuestra consulta.

Sea cual sea el tipo de tirada que vayamos a emplear, las cartas pueden aparecer en su posición natural (mirando “hacia arriba”) o en sentido contrario (mirando “hacia abajo”). El significado de este hecho no es unívoco, ya que puede tener varias lecturas. De nuevo, lo más recomendable es dejarse guiar por la interpretación del tarotista.

Tiradas sencillas: tres, dos, sí o no, presente-pasado-futuro, simple, Clementine

Algunos tipos de tiradas de tarot van encaminados a solventar consultas muy concretas; a veces incluso la respuesta que se busca es un sí o un no. En esos casos suelen hacerse tiradas sencillas como estas.

Existen variaciones, pero en general se colocan las cartas de izquierda a derecha, representando respectivamente pasado, presente y futuro; a veces se añade una cuarta sumando los números de las anteriores, y otras veces se usan cinco cartas.

En el caso de la tirada de dos lo que se examina es la situación del consultante con la primera carta, y la respuesta a su pregunta en la segunda (sólo se emplean arcanos mayores). El planteamiento también puede ser sincrónico y no diacrónico, buscando los pros, los contras y la síntesis.

En el caso de “sí o no” se emplea un número impar de cartas y, bien se colocan en zigzag y se cuenta el número de arcanos invertidos, bien nos quedamos con una sola carta (el tarotista sabe cuáles responden sí y cuáles no).

Tiradas en forma: cruz celta, simple, Péladan, tríada, pirámide mayor, invertida…

En torno a la cruz y a la pirámide se aglutinan numerosos tipos de tiradas de tarot más o menos complejas. Se pueden emplear desde 5 o 6 cartas hasta 21 para crear cruces más complejas o pirámides de más pisos. Por supuesto, a mayor complejidad en la tirada, también en la respuesta.

En este tipo de tiradas, el significado de cada carta viene predefinido por su situación en el esquema y modificado por su posición (boca arriba o boca abajo). Los tarotistas avezados sabrán elegir la más conveniente en función de la pregunta del consultante.

Las cruces suelen emplearse para resolver problemas analizando sus orígenes, su estado actual, las oposiciones y ventajas que tiene el consultante y las esperanzas y temores relacionados con la solución. También ayuda a examinar el mundo interior y exterior del consultante.

En las pirámides podemos identificar un problema vago y sus causas, así como posibles soluciones o caminos alternativos para resolverlos; la invertida (el consultante elige un arcano mayor y su situación dicta el resultado) ofrece solamente respuestas cerradas (sí/no).

Tiradas complejas: hexagrama, 7 cartas, 21 arcanos, rueda astrológica

Hemos dejado para el final los tipos tiradas de tarot más complejos, empezando por el hexagrama o Estrella de Salomón, en la que cada carta (que forman una estrella de David con una carta en medio) tiene un sentido preciso.

Las 7 cartas sirven para responder un problema específico. El consultante elige la suya por indicación del tarotista, según la naturaleza de su problema. En la tirada (en forma de U horizontal) las cartas se analizan por parejas, y la central nos habla de la síntesis o solución.

Los 21 arcanos es una tirada muy compleja, ideal para preguntas abiertas o acerca de nuevos ciclos. Las cartas se ubican en tres filas (representando los tiempos) y siete columnas (hablando de varios aspectos de la vida como el entorno, las expectativas, los temores…).

La rueda astrológica (o Gran Juego, o tirada en casa), quizás la más alta de todas, asocia tarot y horóscopo. Doce cartas (siempre arcanos mayores) se colocan en círculo y se asocian a signos zodiacales y a diversos aspectos vitales. Los significados se multiplican.

Otras tipos de tiradas de tarot: rápida, nombre, espejo

  • La tirada rápida es excepcional; es muy sencilla, pero se usa solamente para cuestiones fundamentales. Sólo arcanos mayores, dos filas de tres cartas, la de arriba sobre el futuro próximo y la de abajo sobre el más remoto. Algunas además indican favores y otras, obstáculos.
  • La tirada del nombre permite profundizar en la personalidad de una persona extrayendo tantas cartas como letras tiene su nombre.
  • La tirada del espejo. El consultante elige un arcano mayor, y nueve cartas dispuestas en cuadrado de forma específica le irán ilustrando acerca de distintos aspectos de su devenir personal.

¿Por qué hay tantos tipos de barajas del tarot?

Para los no iniciados es muy intrigante descubrir que existen no una, sino muchas barajas del tarot. ¿Cómo es posible? ¿Cómo es que han aparecido tantas? ¿Hay alguna mejor que las demás? ¿En qué se diferencian las unas de las otras? ¿Cualquiera de ellas sirve para hacer cualquier tirada? Todas estas dudas son las que intentaremos resolver a continuación.

Vamos a empezar tranquilizando a los más aprensivos: sí, cualquiera de los muchos mazos de tarot que existen son buenos para guiar una consulta. De hecho, algunos tarotistas pueden llegar a emplear incluso barajas normales y corrientes; en manos expertas pueden resultar una herramienta adivinatoria eficaz.

En todo caso, y como cualquier tarotista que se precie está interesado en el autoconocimiento y suele emplear las cartas para ello, suele contar con un mazo de tarot que podríamos llamar canónico; no obstante, entre hay muchas variaciones, y cada vidente es libre de utilizar el tipo de tarot que más le guste.

El origen y los cambios en las barajas del tarot

Quizás ya sepas que el origen de los distintos mazos del tarot está en una baraja de cartas utilizada para jugar a un juego llamado precisamente tarot. Apareció en Europa allá por el siglo XIV (y todavía se sigue jugando en Francia, Suiza, Alemania…); a partir de ahí, todo son incertezas. De dónde procede su uso adivinatorio es un misterio.

Hemos dicho “baraja”, pero mejor sería decir “barajas del tarot”. Es decir, se han encontrado numerosísimas variaciones con diferente cantidad de naipes, tanto en los distintos palos como entre los llamados triunfos. ¡Ni siquiera encontramos siempre los mismos palos o los mismos triunfos!

En cierto momento incierto, las cartas empezaron a emplearse con fines adivinatorios o de análisis espiritual; aunque no sabemos bien cuando, no hay evidencias hasta el siglo XVIII. A principios del siglo XX un nuevo diseño hizo furor entre los jugadores y se generalizó rápidamente, y la baraja más tradicional quedó en manos de los tarotistas.

En los años siguientes seguirían apareciendo varios tipos de tarot. Algunos (de los que hablaremos a continuación) incluyeron grandes cambios. La gran mayoría, sin embargo, se han limitado a variar el diseño o los motivos de las cartas, sin modificar la cantidad, numeración, nombres o significado de las cartas.

Tipos de tarot: formato, número de cartas y diseño

Las barajas del tarot usadas en adivinación tienen, por norma general, 78 cartas, si bien es distinto en algunos casos especiales (como el tarot Minchiate, con 97 cartas o el tarot Lenormand, con 36). En principio, todo tarot “normal” cuenta con cuatro palos con 14 cartas cada uno y otras 22 cartas adicionales.

Dichos palos suelen ser los mismos de las barajas latinas, a saber, oros (o pentáculos), copas (o cálices), espadas (los antiguos alfanjes) y bastos, también llamados “varas”. Por supuesto, no importa si se emplearan otros diseños en los palos. Cada palo incluye 10 cartas (numeradas del 1 al 10) y cuatro figuras: sota, caballero, reina y rey.

Estas 56 cartas pertenecientes a los distintos palos son los llamados arcanos menores (también “cartas bajas” o “falsas”).  Las otras 22 cartas restantes son los arcanos mayores, arquetipos relevantes en el análisis espiritual y la adivinación. En origen no se numeraban, pero hoy suelen incluir bien números romanos, bien árabes, aparte del nombre.

Tanto los arcanos mayores como menores aparecen en todas las barajas del tarot que podríamos llamar “canónicas”. Además, todas mantienen la misma simbología elemental, si bien los diseños pueden variar enormemente de una a otra baraja. También pueden incluir símbolos secundarios (muchos de ellos añadidos por prestigiosos ocultistas de los siglos XVIII y XIX como Court de Gébelin, Eliphas Levi o Etteila).

Los principales mazos de tarot

Aunque hoy en día podemos encontrar cartas del tarot con cientos de diseños distintos, algunos bastante conocidos, otros minoritarios y estrambóticos, hay tres modelos básicos de barajas del tarot:

  • Tarot de Marsella: es la baraja más conocida y tradicional. Se denomina así por imprimirse en la ciudad francesa cuando se inició su aplicación esotérica en el siglo XVIII, que se sepa. Es la base de todas las demás barajas de tarot “canónicas”.
  • Tarot Rider-Waite-Smith: fue creado en 1910 por el místico Waite, ilustrado por Pamela Smith y editado por Rider. Es el más popular en el ámbito anglosajón. Rico en simbolismo y despojado de elementos del cristianismo, los arcanos menores se decoran.
  • Tarot de Thoth: ideado por el popular Aleister Crowley y dibujado por Frieda Harris, vería la luz en 1969. Crowley modifica el nombre de algunos arcanos mayores y las figuras, y amplía el simbolismo de los arcanos menores.

Cómo hacer una consulta de tarot por teléfono eficaz

Muchas personas quedan insatisfechas después de llamar a un número de tarot telefónico. Lo comprendemos perfectamente. A veces tienen la mala suerte de hacer su consulta de tarot por teléfono a uno de esos gabinetes ficticios que sólo aspiran a engatusar al cliente. Otras veces, simplemente, son atendidos por tarotistas con poca experiencia leyendo el tarot o que no tienen talento para comunicar lo que acaban de ver en las cartas.

Pero otras veces el problema está en el planteamiento de la persona que llama. Es decir, muchas veces no sabemos qué queremos preguntar a las cartas o no hacemos las preguntas adecuadas. O, simplemente, no escuchamos lo que las cartas nos dicen. Aquí le ofrecemos unas pistas para saber cómo hacer una consulta de tarot por teléfono de la mejor manera posible.

Vísteme despacio que tengo prisa

Muchos clientes nos llaman con mucha prisa y quieren hacer su consulta de tarot por teléfono lo más corta y rápida posible. Es comprensible que, si estamos llamando a un número de teléfono de tarot económico, queramos gastar la menor cantidad de dinero posible. Pero hay que pensar que las prisas no son buenas consejeras, sobre todo cuando hablamos de desvelar los problemas que rodean a una persona.

Tenga en cuenta que con esta llamada estamos intentando resolver cuestiones de importancia para usted; si no, no nos hubiera llamado. Es importante dar al tarotista la información necesaria para comprender bien el problema que se le presenta. Hay que tener paciencia para escuchar la lectura y el análisis de la tirada de cartas.

A veces estamos más pendientes de cuánto está durando la llamada que de las informaciones que nos está dando el tarotista. Y eso es un claro error. Debemos poner los cinco sentidos en la lectura de las cartas y en las palabras del vidente; al fin y al cabo, para eso hemos llamado, ¿no? Es más, conviene plantear las dudas que nos surjan en ese momento. Asñi sacaremos de verdad todo el partido a nuestro dinero.

En su próxima consulta de tarot por teléfono recuerde tomarse su tiempo para formular las preguntas con calma. Asegúrese de que el tarotista ha entendido cuáles son sus dudas o problemas. Y, sobre todo, para escuchar con atención y un espíritu abierto la respuesta que usted le ha solicitado.

Una consulta de tarot por teléfono… ¿para consultar qué?

Otro de los problemas habituales que encontramos en nuestro gabinete telefónico de tarot es que la persona que nos llama no tiene muy claro lo que quiere preguntarnos. A veces llamamos en un estado de nerviosismo o excitación que no ayuda en absoluto a transmitirle al tarotista nuestras dudas o preguntas.

Con frecuencia el propio interesado plantea preguntas muy generales, del tipo “¿qué me espera en el próximo año?” o “¿por qué no encuentro el amor verdadero?”. Otras veces las preguntas no van bien encaminadas, porque la persona no se atreve a formularlas directamente o, simplemente, no se da cuenta de que la pregunta que nos hace en realidad enmascara otra duda más profunda.

Los tarotistas con talento saben reconducir estas preguntas vagas o desencaminadas para hacerlas más concretas o precisas. Es, digamos, parte de su tarea. No obstante, es mejor llamarnos en un momento de serenidad, cómodamente instalado o instalada. Tómese su tiempo para pensar en usted y sus problemas desde una perspectiva general. Piense que va a explicar su caso a alguien que no lo conoce en absoluto.

Más vale lápiz corto que cabeza larga

Una idea que puede serle de ayuda en el momento de hacer una consulta de tarot por teléfono es recurrir al lápiz y el papel. Antes de hacer la llamada puede hacer una lista con las preguntas, las dudas o los problemas que quiera plantearnos. Así podrá comprobar si alguno se repite o si están centrados en un mismo tema.

También puede usar el lápiz y el papel para anotar las ideas más importantes que le va dando el tarotista a lo largo de su consulta. No se trata tanto de apuntar qué cartas han salido y detalles parecidos; recuerde que es más importante la lectura de las cartas que la tirada en sí. Más bien, apunte aquello que le parece importante para que el tarotista se lo explique con más detenimiento.

En resumen, antes de hacer una consulta del tarot conviene prepararse un poco. Estar en calma, revisar bien en nuestro interior para tener claras nuestras dudas y cómo queremos plantearlas. Tomar nota puede ser útil para eso. También debemos estar dispuestos a escuchar lo que nos digan: a veces, tras una información que parece incorrecta o incomprensible se esconde una gran verdad…

¿Sabes cómo funciona una consulta de tarot telefónico?

Mucha gente que no ha llamado nunca a uno de estos números se pregunta cómo funciona una consulta de tarot telefónico, y le gustaría conocer algunos detalles antes de animarse a dar el paso. La verdad es que no podría ser más sencillo; quien espere una experiencia misteriosa e iniciática quedará defraudado. Aquí te lo contamos.

De hecho, parece que hay un gran secretismo en torno a una tirada de cartas. Esa es una impresión totalmente falsa. En realidad, el procedimiento es de lo más normal, muy similar a cualquier otro servicio de atención telefónica, una vez admitimos la relación entre nuestra personalidad, nuestro destino y el azar que representan las cartas.

Si quieres saber qué se puede esperar de una llamada al tarot, cómo funciona una consulta de tarot telefónico y cuál es la mecánica paso a paso, sigue leyendo.

El tarot telefónico, paso a paso

  1. Es el momento de los saludos. El tarotista suele indicar su nombre, es una buena forma de empezar a establecer una cierta sintonía. Por supuesto, la identidad del consultante puede quedar en el total anonimato.
  2. Exposición del problema. La persona que llama cuenta en pocas palabras al tarotista la razón por la que quiere hacer la consulta, cuál es su duda o problema.
  3. La pregunta. A partir del tema que queremos tratar se hace la pregunta más adecuada. En algunos casos el consultante lo tiene muy claro. En otros, prefiere hablarlo con el tarotista o dejarlo por entero a su juicio.
  4. La tirada. Una vez sabemos la pregunta que vamos a plantearnos a través de las cartas es el momento de hacer la tirada. El tarotista baraja concienzudamente, corta y hace la tirada en sí, sacando las cartas del mazo y colocándolas frente a él sobre la mesa. Algunos tarotistas prefieren concentración y silencio para este momento.
  5. La lectura. El tarotista plantea al consultante las cartas que han salido y las ideas que le sugieren. Normalmente el consultante comenta esas ideas, que suelen plantearles nuevas dudas.
  6. Otras tiradas. Muchos tarotistas hacen tiradas secundarias para resolver cuestiones precisas que han surgido tras la primera tirada.

Una buena comunicación y cierta sensibilidad ayudan

Así es, en esencia, como funciona una consulta de tarot telefónico. Es una mecánica sencilla, como vemos, en la que el tarotista acompaña y orienta al consultante, en cierto modo, para ayudarle a entender lo que las cartas tienen que decirle. Un viaje, digamos, en el que conviene estar bien avenidos y poner los cinco sentidos.

Es evidente que es importante que el tarotista esté familiarizado con los significados de las cartas (que son muchos y a veces contradictorios) y con la psicología humana. También está claro que una actitud abierta por parte del consultante facilitará la obtención de buenos resultados. Es algo que, paradójicamente, no siempre ocurre.

Muchos tarotistas se quejan de la falta de colaboración que encuentran en muchas de las personas que les llaman para solicitarles su ayuda. Es común encontrar una actitud pasiva que deja en manos del tarotista todo el esfuerzo; algo así como un “lavarse las manos”. Recomendamos fervientemente involucrarse al máximo en la consulta, mantener la atención y una actitud siempre positiva.

Otras preguntas acerca de cómo funciona una consulta de tarot telefónico

  • ¿Qué clase de tirada de cartas me va a hacer el tarotista? Es irrelevante para el consultante. Algunos tarotistas usan diferentes tiradas en función de la pregunta que se quiera responder, y otros usan siempre la misma. Si no te fías de la profesionalidad del tarotista, lo mejor será finalizar la consulta de inmediato.
  • ¿Las respuestas que obtenga dependen del tarotista al que consulte? Por supuesto. Igual que (salvando las distancias) distintos médicos darán diferentes interpretaciones a unos mismos síntomas, cada tarotista interpretará de forma distinta una misma tirada. Recuerda que no hay una sola verdad y que el futuro no está escrito en ninguna parte.
  • ¿Saldré de la consulta con todas mis dudas resueltas? Probablemente no. Por desgracia, eso de colgar el teléfono y tenerlo todo claro solo pasa en las películas. Tras la llamada llega el momento de la reflexión introspectiva sobre lo vivido y oído. Es lo que te permitirá sacar conclusiones fiables.

Como ves, hemos hecho un repaso acerca de los diferentes momentos por los que pasa una consulta telefónica de las cartas del tarot. También te hemos dado las claves para tener una buena consulta (comunicación y positividad) y hemos respondido algunas de las preguntas más frecuentes sobre el tarot telefónico. Esperamos haber resuelto, si no todas, al menos la mayoría de tus dudas acerca de cómo funciona una consulta de tarot telefónico.

¿Y en qué consiste la lectura del tarot?

El tarot es un recurso muy empleado por personas de todo el mundo y de cualquier condición social para múltiples propósitos. Y, sin embargo, esta práctica está hasta tal punto envuelta en el misterio y el mito que mucha gente (incluso si lo utiliza con frecuencia) no comprende bien en qué consiste la lectura del tarot.

¿Es una técnica que todos podemos entender o un arte secreto y misterioso? ¿Acaso es pura palabrería? ¿O es magia? Hay opiniones para todos los gustos, pero lo cierto es que el uso del tarot ha estado vigente durante muchos siglos, y hoy parece más vivo y popular que nunca. Por eso es importante conocer el funcionamiento del tarot para poder extraer a una tirada de cartas todo su jugo.

Seguramente la forma más sensata de comprender la en qué consiste la lectura del tarot es a través de la teoría del psicólogo C. J. Jung. El psicoanalista nos dice que el tarot es una forma de conectar con el inconsciente colectivo a través de los arquetipos presentes en las cartas. Ese inconsciente colectivo es el sustrato psíquico común a toda la humanidad.

La mecánica de la lectura del tarot

Para entender bien en qué consiste la lectura del tarot debemos entender en primer lugar que las cartas son una herramienta y el tarotista, un vehículo. Nada más. Dicho de otra forma; ni las cartas ni el tarotista nos van a enseñar o descubrir nada. Somos nosotros quienes vamos a descubrir o aprender algo sobre nosotros mismos a través de las cartas y del tarotista.

Vamos a presentar de forma resumida la mecánica de la lectura del tarot, sus partes fundamentales:

  • La persona plantea una o varias preguntas a las cartas.
  • El tarotista realiza una tirada de cartas.
  • Sobre esa tirada, el tarotista hace una lectura.
  • El tarotista y el cliente analizan la lectura.
  • El cliente reflexiona después sobre la tirada, la lectura y el análisis.

Como vemos, existe un procedimiento muy elemental para leer las cartas del tarot. El resultado final de la lectura no depende tanto de esta mecánica (al fin y al cabo, existen muchas barajas y tiradas distintas, así como infinitas interpretaciones posibles) como de otras cosas: el simbolismo y la intuición.

El papel del simbolismo y la intuición

Estos son los dos elementos fundamentales en la interpretación de la tirada y entender en qué consiste la lectura del tarot. Las cartas encierran símbolos con diferentes significados según quién pregunte y qué se pregunte. La capacidad psíquica o intuitiva es importante para el análisis; con una intuición más potente se obtienen mejores resultados.

Entender qué nos quieren decir las cartas depende de la interpretación. En ese sentido, la persona que solicita la lectura de las cartas del tarot debe utilizar la tirada como una guía para examinar su vida, su presente y su pasado. Sólo así podrá comprenderse mejor a sí mismo y tomará las mejores decisiones para su futuro.

Por otra parte, para los iniciados en los conocimientos mistéricos, el tarot encierra varios niveles de lectura. Una misma carta puede revelarnos verdades distintas. Su posición absoluta (boca arriba o boca abajo) y relativa (respecto a otras cartas de la tirada) puede decirnos cosas muy diferentes. También los diferentes símbolos que encontremos o la tradición de que formen parte el mazo o el vidente.

Una pregunta adecuada es el mejor punto de partida

Así, el planteamiento que hagamos a la hora de solicitar una lectura del tarot personalizada es fundamental. Conviene pensar con tiempo y calma cuáles son las preguntas que queremos plantear a las cartas, los temas que queremos que nos ayuden a comprender. Hacer una consulta sin pensar antes lo que no sabemos y queremos saber es como llamar por teléfono marcando un número al azar.

Tal vez sean cuestiones muy generales sobre nuestro día a día, hechos muy específicos de nuestro pasado u opciones futuras sobre las que debemos hacer una elección. Sea como fuere, debemos tenerlo lo más claro posible antes de iniciar la consulta. Es buena idea escribir en un papel nuestras dudas fundamentales.

También es interesante anotar las ideas más importantes que las cartas y el tarotista nos transmitan acerca de cada una de nuestras preguntas. Así podremos después releer nuestras notas y pensar tranquilamente en la experiencia que acabamos de vivir. Podremos obtener de esta manera mucha más información útil.

En definitiva, el tarot nos ayuda a reflexionar mejor sobre nosotros, nuestra personalidad y nuestra vida. A entender mejor cómo somos y lo que nos pasa. El pasado no está escrito, pero suele verse más claro tras una buena lectura de tarot. Descubriremos que pasado, presente y futuro en realidad forman parte de una unidad, que somos cada uno de nosotros y nuestra vida.

La historia del tarot, del origen a hoy

Las cartas del tarot se usan desde muy antiguo para conocer el presente e intentar predecir el futuro de las personas; para ayudarles a aclarar sus incertidumbres y resolver sus problemas. Están cargadas de significados y simbolismos que sólo comprenden plenamente los iniciados. ¿Nunca te has preguntado dónde y cuándo comenzó la historia del tarot?

Consideramos que es muy interesante para cualquier usuario del tarot estar informado acerca de la historia de esta práctica cartomántica. Hoy en día hay tantas variantes y tradiciones distintas que es fácil perderse. Tampoco es sencillo distinguir entre el tarot serio que hunde sus raíces en el pasado y otro tarot sin base en la tradición.

Vaya por delante que no es fácil conocer la historia del tarot. Fue un arte proscrito durante mucho tiempo, oculto a los ojos de la mayoría. La tradición se diluye en el tiempo, y no hay registros fiables de los orígenes del tarot; sólo indicios dispersos y algunas pistas para entender de dónde procede.

Las barajas más antiguas que tenemos son las italianas del siglo XV

Sabemos a ciencia cierta que a finales de la Edad Media, en el siglo XV, se producían en el norte de Italia barajas del tarot. Prueba de ello es la famosa baraja Visconti-Sforza, en la que ya aparecen los elementos básicos de los mazos actuales. Lo que no sabemos con seguridad es si se usaban para fines adivinatorios.

En aquellos momentos proliferaron diferentes tipos de barajas. Un ejemplo es la baraja Minchiate, de 97 cartas, en la que los arcanos mayores incluyen los signos del zodiaco, las cuatro virtudes teologales y los cuatro elementos. Es probable que todos estos mazos de cartas se usasen tanto para juegos corrientes como para adivinar el futuro.

En el siglo XVIII se fijan las barajas digamos definitivas que encontramos hoy en día. Destaca entre todas ellas el llamado Tarot de Marsella, por haber sido impreso por primera vez en la ciudad francesa. También de esa época datan otras con menos trayectoria o inventadas en este momento. Es el caso del Tarot de Besançon o la llamada Petit Lenormand, con apenas 36 naipes.

El tarot de Marsella cuenta con las 78 cartas de rigor: 22 arcanos mayores y 56 menores (cuatro palos de diez naipes con cuatro figuras cada uno). Algunos maestros tarotistas y autores esotéricos destacados han ido completando esta baraja con los años, añadiendo o matizando elementos para enriquecer la lectura de las cartas.

Los orígenes del tarot podrían estar en Egipto

Pero, dejando las barajas aparte, ¿qué hay de los orígenes del tarot como práctica adivinatoria? Fueron los tarotistas del siglo XVIII los que reivindicaron los fundamentos egipcios del tarot. Gébelin nos habla de 78 tablillas de oro concedidas al hombre por el dios Thot (el Hermes egipcio) y hundidas en el Nilo durante siglos. El tarot egipcio sería su heredero directo.

Hoy en día se considera que este pasado egipcio es improbable o al menos muy indirecto. No hay ninguna prueba que nos permita afirmar una continuidad real entre el antiguo Egipto y el tarot egipcio actual. La simbología egipcia incluida en algunas variedades del tarot fue añadida en los últimos doscientos años por especialistas familiarizados con el esoterismo egipcio.

El tarot entroncaría, más bien, con prácticas esotéricas medievales relacionadas con la cabalística, la astrología y la alquimia. Para algunos autores pudo llegar de Oriente a través de la Ruta de la Seda en los equipajes de mercaderes italianos como Marco Polo; para otros, vino de la mano de los zíngaros y los gitanos que llegaron a Europa en el siglo XIV.

La historia del tarot compendia la sabiduría esotérica occidental

Hermetismo egipcio, conocimiento oriental, adivinación medieval… El caso es que, con el paso de los años y los siglos, el tarot se ha convertido en un compendio de la sabiduría esotérica de Occidente. En el diseño de cada carta, acompañando la imagen principal, aparecen números, colores, letras hebreas y signos astrológicos.

Todas las cartas del tarot están cargadas de diferentes niveles de lectura en cuanto a su significado e interpretación. Estos se le han ido añadiendo progresivamente para enriquecer y facilitar su faceta adivinatoria a lo largo de los últimos dos siglos. Así, los mazos de Etteilla, Rider-Smith-Waite o Crowley incorporan a los elementos tradicionales, tanto cristianos como paganos, otros procedentes de la mística, la numerología o la cábala.

Hasta aquí llega este viaje apasionante a lo largo de la historia del tarot. Apenas hemos dado unas cuantas pinceladas, pero esperamos haber despertado su interés por los orígenes de la cartomancia. Así somos más conscientes al hacer una consulta al tarot de la larga tradición adivinatoria de la que estamos formando parte.

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