¿Por qué hay tantos tipos de barajas del tarot?

Para los no iniciados es muy intrigante descubrir que existen no una, sino muchas barajas del tarot. ¿Cómo es posible? ¿Cómo es que han aparecido tantas? ¿Hay alguna mejor que las demás? ¿En qué se diferencian las unas de las otras? ¿Cualquiera de ellas sirve para hacer cualquier tirada? Todas estas dudas son las que intentaremos resolver a continuación.

Vamos a empezar tranquilizando a los más aprensivos: sí, cualquiera de los muchos mazos de tarot que existen son buenos para guiar una consulta. De hecho, algunos tarotistas pueden llegar a emplear incluso barajas normales y corrientes; en manos expertas pueden resultar una herramienta adivinatoria eficaz.

En todo caso, y como cualquier tarotista que se precie está interesado en el autoconocimiento y suele emplear las cartas para ello, suele contar con un mazo de tarot que podríamos llamar canónico; no obstante, entre hay muchas variaciones, y cada vidente es libre de utilizar el tipo de tarot que más le guste.

El origen y los cambios en las barajas del tarot

Quizás ya sepas que el origen de los distintos mazos del tarot está en una baraja de cartas utilizada para jugar a un juego llamado precisamente tarot. Apareció en Europa allá por el siglo XIV (y todavía se sigue jugando en Francia, Suiza, Alemania…); a partir de ahí, todo son incertezas. De dónde procede su uso adivinatorio es un misterio.

Hemos dicho “baraja”, pero mejor sería decir “barajas del tarot”. Es decir, se han encontrado numerosísimas variaciones con diferente cantidad de naipes, tanto en los distintos palos como entre los llamados triunfos. ¡Ni siquiera encontramos siempre los mismos palos o los mismos triunfos!

En cierto momento incierto, las cartas empezaron a emplearse con fines adivinatorios o de análisis espiritual; aunque no sabemos bien cuando, no hay evidencias hasta el siglo XVIII. A principios del siglo XX un nuevo diseño hizo furor entre los jugadores y se generalizó rápidamente, y la baraja más tradicional quedó en manos de los tarotistas.

En los años siguientes seguirían apareciendo varios tipos de tarot. Algunos (de los que hablaremos a continuación) incluyeron grandes cambios. La gran mayoría, sin embargo, se han limitado a variar el diseño o los motivos de las cartas, sin modificar la cantidad, numeración, nombres o significado de las cartas.

Tipos de tarot: formato, número de cartas y diseño

Las barajas del tarot usadas en adivinación tienen, por norma general, 78 cartas, si bien es distinto en algunos casos especiales (como el tarot Minchiate, con 97 cartas o el tarot Lenormand, con 36). En principio, todo tarot “normal” cuenta con cuatro palos con 14 cartas cada uno y otras 22 cartas adicionales.

Dichos palos suelen ser los mismos de las barajas latinas, a saber, oros (o pentáculos), copas (o cálices), espadas (los antiguos alfanjes) y bastos, también llamados “varas”. Por supuesto, no importa si se emplearan otros diseños en los palos. Cada palo incluye 10 cartas (numeradas del 1 al 10) y cuatro figuras: sota, caballero, reina y rey.

Estas 56 cartas pertenecientes a los distintos palos son los llamados arcanos menores (también “cartas bajas” o “falsas”).  Las otras 22 cartas restantes son los arcanos mayores, arquetipos relevantes en el análisis espiritual y la adivinación. En origen no se numeraban, pero hoy suelen incluir bien números romanos, bien árabes, aparte del nombre.

Tanto los arcanos mayores como menores aparecen en todas las barajas del tarot que podríamos llamar “canónicas”. Además, todas mantienen la misma simbología elemental, si bien los diseños pueden variar enormemente de una a otra baraja. También pueden incluir símbolos secundarios (muchos de ellos añadidos por prestigiosos ocultistas de los siglos XVIII y XIX como Court de Gébelin, Eliphas Levi o Etteila).

Los principales mazos de tarot

Aunque hoy en día podemos encontrar cartas del tarot con cientos de diseños distintos, algunos bastante conocidos, otros minoritarios y estrambóticos, hay tres modelos básicos de barajas del tarot:

  • Tarot de Marsella: es la baraja más conocida y tradicional. Se denomina así por imprimirse en la ciudad francesa cuando se inició su aplicación esotérica en el siglo XVIII, que se sepa. Es la base de todas las demás barajas de tarot “canónicas”.
  • Tarot Rider-Waite-Smith: fue creado en 1910 por el místico Waite, ilustrado por Pamela Smith y editado por Rider. Es el más popular en el ámbito anglosajón. Rico en simbolismo y despojado de elementos del cristianismo, los arcanos menores se decoran.
  • Tarot de Thoth: ideado por el popular Aleister Crowley y dibujado por Frieda Harris, vería la luz en 1969. Crowley modifica el nombre de algunos arcanos mayores y las figuras, y amplía el simbolismo de los arcanos menores.